La sensatez, objetivo 2016

Xose Carlos Caneiro
Xosé Carlos Caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

Con los resultados electorales del 20 de diciembre, dos días antes del gordo de Navidad, solo hay un modo de gobernar España. Uno, insisto. Cualquier otra posibilidad comprometería el futuro de todos los españoles. Sé que no es mayoritaria la opinión que sostengo; y mucho menos en el mundo de la cultura, al que pertenezco. El pensamiento único, que tanto daño ha hecho a la cultura que asegura defender, no se cansa de proclamar que el PSOE perdería todo el porvenir (se desharía, desaparecería, se difuminaría?) si se atreve a formar parte de lo que ya se llama la gran coalición: una alianza entre PP, PSOE y Ciudadanos.

Yo pienso lo contrario. Creo que el socialismo sería la facción más favorecida si entrase en ese hipotético Gobierno. Todo dependería de la habilidad de sus dirigentes para negociar carteras o áreas de gestión. Y de su pericia en implementar las políticas que postulan: mayor gasto social, creación inmediata de empleos estables, una nueva ley de educación (esperemos que consensuada), etcétera. España progresaría, como le ha sucedido a Alemania en los años de compartición socialdemócrata y demócrata-cristiana. El progreso sería bueno para todos, especialmente para los más desfavorecidos, pero también para los partidos que lo propiciasen. Es, pues, el momento de la sensatez. De pensar en lo que une y no en lo que separa. España se juega el futuro de las nuevas generaciones: nuestros hijos.

El PSOE debe estar a la altura de su historia, las circunstancias orteguianas, y de los años que ha gobernado. Ser un partido de gobierno y no el bastón para que el extremismo, la intolerancia, la partición de España y el esnobismo disfrazado de modernidad se instalen en el Ejecutivo. Me refiero, obviamente, a las reinas magas de Carmena o a la no asistencia del alcalde de Compostela a ningún acto institucional que roce, aunque sea marginalmente, el hecho religioso. ¿Qué se habrá pensado Martiño Noriega que es la ciudad que preside, Santiago de Compostela? ¿Una neocreación protocontemporánea laica y artificiosa? ¿Ignora que son la religión, y el Camino, los que perfilan esencialmente su concejo y a la mayoría de sus gentes?

Démosle una oportunidad a la verdadera democracia. Al consenso y a la negociación de las partes con un único horizonte para todos: el bienestar y el progreso social. Es el momento de la política, la grandeza de la política. El momento de la gran coalición, para que la pequeñez y las pequeñeces se distancien de lo que España desea: sosiego, unidad y, sobre todo, sensatez. Nunca nos hemos jugado tanto.