Concesiones


Dice que estaría dispuesto a morir por su película. Y no se trata del típico ataque de ego de un director. Nabil Ayouch es un realizador nacido en París que ha rodado una película sobre la prostitución y el turismo sexual en Marruecos, el país en el que hunde sus raíces. Asegura que quiere darles voz a las «mujeres invisibles» del mundo árabe. Pero Much Loved está prohibida en todo el territorio marroquí, porque «supone un grave ultraje a los valores morales y a la mujer, y un atentado flagrante contra la imagen del país». El director ha sido amenazado de muerte por los islamistas. A pesar de todo, Ayouch llevó su obra, que ya había pasado por Cannes, al Festival de Cine de Gijón. La protagonista, Loubna Abidar, no pudo asistir a la presentación. Tres hombres la atacaron este mismo mes en Casablanca. Asegura que las clínicas se negaban a atenderla y que las comisarías rechazaban tramitar su denuncia. Las autoridades dicen que fue tratada correctamente por la policía. La actriz decidió refugiarse en Francia.

Solo hay un país árabe que ha aceptado la proyección de Much Loved. Túnez. No es casualidad que sea una de las dianas preferidas de los radicales integristas. La película no encaja con las tendencias de los salafistas. Esas mismas que marca el Salón de la Mujer Musulmana, que se celebró cerca de París. Allí, según contaba Paris Match, se desgranaban las bondades del velo integral y de la obediencia al marido, y los efectos diabólicos del maquillaje y la depilación. Según los oradores, las musulmanas que usan perfume «son fornicadoras expuestas a un castigo terrible». Pero eso fue en septiembre. Quizás se haya cerrado la barra libre de las concesiones. O puede que mantengamos la venda sobre los ojos. La misma que intenta arrancar Nabil Ayouch.

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