Una gran metáfora


Mi hijo pequeño acaba de empezar el Bachillerato. El chaval, que es un excéntrico, eligió letras puras; es decir, Latín y Griego. Los recortes educativos y la política del centro han atemperado esta querencia de mi rapaz por las lenguas muertas y, pese a su elección, le han plantificado otro plan de estudios en el que el griego ha desaparecido, siendo sustituido por una asignatura que nadie había pedido pero que alguien ha considerado que le será de mayor utilidad: Economía. Se me ocurre pensar que, en realidad, no está mal el cambio. Es una magnífica metáfora de lo que le espera en esta vida.

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Una gran metáfora