De Karmele a sor Lucía

Luís Pousa Rodríguez
Luís Pousa FARRAPOS DE GAITA

OPINIÓN

En Barcelona circulan desde hace meses dos palabras para definir la movida que han montado Mas, las monjitas secesionistas y esa extraña alineación donde se codean los pijos de diseño con los rupturistas de la camisa por fuera o, lo que es incluso peor a ojos de la burguesía del Ensanche, los que van al Parlamento en camiseta, una prenda que amenaza con poner de punta el cardado (o como se diga) de Marta Ferrusola. Porque sus cachorros habrán llevado y traído dinero de Andorra con la misma alegría que antes se traían transistores y whisky del Principado, pero al menos -todavía hay clases- saben hacerse el nudo Windsor de la corbata sin echar mano de los tutoriales de YouTube.

El caso es que a los que apuestan por cortar Cataluña y pegarla luego en otro mapa ya les llaman por Barcelona adelante indepes o separatas, que es la forma que tiene la jerga de descafeinar el secesionismo y reducirlo a una especie de tribu urbana y peluda.

Pero, más allá de que son indepes y separatas, de la amalgama de Junts pel Sí solo sabemos que están juntos, vale, y que apuestan por el sí a darle a España un portazo en los morros, pero tendríamos serios problemas para contestar al test de Turing de la Galicia esencial:

-E ti de quen ves sendo?

Pues depende. Lo mismo vienen siendo de Karmele Marchante, sector Sálvame secesionismo, que del separatismo monjil de sor Lucía.

Aunque más que Juntos por el Sí, tendrían que llamarse Juntos por el Sí pero No, porque yo creo en el fondo Mas no es independentista, ni de derechas, ni nada. Artur es lo que Valle-Inclán llama en Luces de bohemia un cráneo privilegiado y, como adelantado a su tiempo, ha aplicado a la geoestrategia las teorías ya ampliamente experimentadas por la chavalada botellonera.

Porque Mas quiere irse de España, pero solo un poquito. Con secesión y todo, pretende quedarse los impuestos pero que sus pensiones las siga pagando la Seguridad Social, e incluso permanecer en la UE, la OTAN y la Liga BBVA. Quiere un piso de soltero, pero solo de picadero y para volver a casa de papá y mamá el fin de semana a lavar la ropa y comer caliente, que salir de noche toda la semana desgasta mucho. Y ya puestos, los papis, siempre comprensivos, que se estiren y paguen el alquiler, que hay mucho paro y lo del currelo está canino. A mí este Mas con el táper en la mano más que indepe o separata me parece uno de esos ninis que le llevan a su mami los calzoncillos de ligar para que se los planche con raya al medio.