Empieza la traca o matraca de la campaña. No es una campaña bélica, aunque a veces lo parece. No es una campaña para un referendo sobre la independencia, aunque hay quienes lo pretenden. Son unas elecciones autonómicas, como las que se hacen en Galicia. La encuesta de Sondaxe en La Voz decía que a los gallegos no les gustaría que Cataluña fuese independiente. Pero los gallegos no votan en las autonómicas catalanas. Y tampoco podrían votar en un supuesto referendo sobre la independencia. El futuro de Cataluña lo deciden los catalanes. Ojalá. Es una pena que no se haga un referendo claro sobre la independencia, porque ganaría el no, como en Escocia. Y zanjaríamos el lío para un siglo, por lo menos. No se para de hablar de la mayoría silenciosa que no quiere que Cataluña dé ese paso. Pues esa mayoría silenciosa que existe se movilizaría mucho más y mejor si la pregunta fuese clara y no fuese oculta e ilegal en unas autonómicas plebiscitarias. Autonómicas plebiscitarias que no van a ningún lado. Es un gigantesco castell organizado por Junqueras y Mas que se va a caer, tras un estropicio considerable. Organizado sin pies ni cabeza. O, mejor dicho, organizado por la cabeza de Junqueras y los pies de Mas. Si son el PP y el PSOE los que tienen que movilizar a esa mayoría silenciosa, mal vamos. Solo cabrean a todo el mundo con cada paso que dan. Aunque algunos catalanes se creen superiores, o por lo menos distintos, al resto de los españoles, lo cierto es que son como nosotros. No veo yo, por ejemplo, a Piqué, salvo a veces con los pies, un genio de inteligencia. Y los datos los delatan. En Cerdanyola se ve casi tanto Telecinco como en Murcia. Y se vende el Hola. Y hay un montón de españoles de esa mayoría silenciosa catalana que quieren que los dejen en paz y que se entretienen con la biografía de Belén Esteban. El problema es que todos siempre nos creemos mejor de lo que somos. Si les dejásemos votar, ganaría el no y cuánto nos hubiésemos ahorrado. Como si hoy por hoy se votase la monarquía de Felipe VI ganaría el sí. Y otro lío zanjado.