Los ralis


Desde su venida al mundo, esta vertiente deportiva se ha movido entre planos bien diferenciados. Sí, se trata de un deporte, pero los solicitantes de las consiguientes autorizaciones administrativas para la celebración de cada rali seleccionan tramos para competir sobre carreteras terciarias, con lo que la prueba deportiva adquiere carácter de actividad deportiva de alto riesgo, punto este que explica el atractivo que ejercen los ralis para el gran público. El otro plano de la cuestión está en el amplio capítulo de exigencias de la autoridad en orden a la seguridad de la carrera: seguridad vial propiamente dicha, zonas para espectadores, servicios de vigilancia, de asistencia sanitaria, y un largo etcétera. Con todo, a la vista de la impresionante tragedia de Carral, cabe pensar que un factor humano de signo negativo incide en algún punto de la carrera para herirla de muerte. Tal vez favorecida en esta ocasión por alguna negligencia humana, como las que subyacen siempre alrededor del automóvil.

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