Hay quien enloquece en solitarios hoteles de montaña y quien pierde la cabeza en la poltrona del despacho. Entre los primeros está el Jack Torrance interpretado por Jack Nicholson en El resplandor, de Stanley Kubrick, un hombre que busca un retiro silencioso para escribir su obra maestra y, entre clac y clac a la máquina de escribir, acaba persiguiendo a su familia con un hacha por las habitaciones. Luego se sabrá que el enajenado Torrance no ha escrito más que una frase repetida miles de veces en centenares de folios. En la versión española la frase es «No por mucho madrugar amanece más temprano». Su presunta y fallida obra maestra acabó con él. Artur Mas, que también hizo de Joker al sonar pitos en el Camp Nou cuando se interpretaba el himno de España, firmó estos días el decreto de convocatoria de elecciones autonómicas en Cataluña. Con su parafernalia habitual, señera y patéticos palmeros, Mas se puso a escribir, como Torrance, su delirante novela. Quizás no pudo ver el punto y final de la película. O a lo mejor es que se emite siempre en pleno ataque de su plan nacionalista, que consiste en alcanzar su particular paraíso (fiscal) destruyendo España. Algo así como trabajar en un hotel y perseguir a la gente con un hacha por las habitaciones, pero sin el talento de Jack Nicholson.
el enfoque