Tiene un punto alocado. Nació como una serie web. Se titula Mozart en la jungla. Mozart es Mozart, claro. Y la jungla es Nueva York, jungla de asfalto y de música, música clásica. La primera temporada ha tenido éxito. Y habrá una segunda temporada. La historia está basada en las memorias de una intérprete de la Filarmónica de Nueva York. Y no le falta de nada. La chica es una oboísta y cuenta cómo pasó por la famosa orquesta, al tiempo que tocaba en el circuito alternativo de Broadway. Claro, al leer música clásica, alguien puede quedarse con el absurdo tópico de música seria tocada por tipos elegantes, cultos y tirando a estirados. Pues todo lo contrario. Lo que cuenta la oboísta Blair Tindall y desarrolla la serie es la vida colosal de genios y desenfreno de los componentes de la orquesta. Gente elegante, pero que sabe vivir y beber. Todo empieza con el cambio de maestro. La Filarmónica de Nueva York quiere renovarse y cambia a su veterano director por un joven latino que es figura internacional. Dicen las malas lenguas que los guiones están basados en parte en el venezolano Dudamel. Pero en la serie el papel del nuevo y bohemio director de orquesta lo hace nada menos que Gael García Bernal. Tal vez un poco sobreactuado, pero muy simpático. Los capítulos tienen un ritmo de presto vivace. Duran apenas media hora y con un toque de comedia, lejos de la hora y diez minutos de la ficción española, a veces tan difíciles de llenar (y de llevar). Si quieren entretenerse con cómo es una orquesta por dentro, vean Mozart in the jungle y descubrirán lo lejos que está una oboísta de ser una chica seria que no sabe disfrutar de la inmensa partitura que es la vida.