Muerte silenciosa

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto S. Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

13 may 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Desesperados, derrotados y abandonados. Así se sienten los productores lácteos gallegos al tiempo que se disponen a comprar cadenas y candados para echar el cierre a sus explotaciones. Porque mientras hablamos de pactos poselectorales, de aparcamientos gratuitos y de flores en los jardines, uno de los sectores más importantes de nuestra economía muere silenciosamente.

Asistimos a la desaparición del sector lácteo gallego con la indiferencia de quien sigue una película de Hitchcock; dándonos lo mismo quién sea el asesino. Solo que en este caso el asesino es la pasividad y la incapacidad de responsables del sector y de las propias Administraciones para poner orden. Frente a países europeos donde sus responsables marchan al frente de los productores ante la nueva etapa marcada por la desaparición de las cuotas y la previsión de un aumento del 30 % del consumo de países en vías de desarrollo, las Administraciones gallega y española se entretienen en cuestiones más propias de la ciencia ficción.

Hemos acabado con la vocación lechera de Galicia; sus 100.000 explotaciones se han reducido a 9.500 y pronto serán 5.000 y la dictadura de los precios hace que hoy se igualen a los de hace un lustro, con lo que las explotaciones resultan ruinosas. No hay una política agraria que evite la despoblación y el aprovechamiento de las tierras que ya no se cultivan. No parece que exista el mínimo interés por recuperar lo que en su día se creyó que sería el petróleo blanco de Galicia. Y que se va a quedar en un fracaso colectivo. Para satisfacción de quienes sí defienden y protegen su sector lácteo.