Muertos lejanos

Alfredo Vara
Alfredo Vara EL PUENTE

OPINIÓN

21 abr 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Ya son más de 1.500 en lo que va de año. Si hubiesen nacido en Europa ya conoceríamos la historia de cada uno. Pero estos son muertos lejanos y, por tanto, anónimos.

Al otro lado del Mediterráneo, una Europa absorta en cómo repartir las cargas de su crisis -de juguete si se la compara con la situación en la orilla sur- y experta en recortes, rebaja también los medios para auxiliar a los miles de náufragos que intentan llegar a las costas de Italia o de Grecia. Pero como el montón de cadáveres es ya tan alto que resulta imposible ocultarlo, convoca reuniones de urgencia para afrontar «de raíz» un problema que llevan meses ignorando.

Se puede argumentar que no caben en Europa todos los que huyen de la pobreza en este mundo injusto y desigual. Pero, como ha dicho Renzi, «es una cuestión de dignidad del hombre y de seguridad de los países». Al menos, hay que poner medios para evitar que tantos mueran en el mar, actuar coordinadamente contra los traficantes y revitalizar las escuálidas políticas de cooperación al desarrollo. Las palabras se nos dan bien. Llegar a acuerdos para pasar a la acción es más complicado. Especialmente si se trata de muertos lejanos.

YLlegan del África profunda, o de Asia, y se embarcan hacinados en viejos barcos tras pasar meses caminando en las condiciones más duras. Huyen del hambre, de la guerra o de las enfermedades que siembran la muerte en sus comunidades. Dispuestos a todo para buscar al otro lado del mar el derecho a la vida para sí y para los suyos que se les niega en su tierra, asumen el último riesgo de confiar sus vidas a traficantes que nada tienen que envidiar a los que comerciaban con esclavos hasta hace apenas unas décadas.