La Sexta y su rodillo electoral

Olalla Sánchez Pintos
Olalla Sánchez MOITO CONTO

OPINIÓN

Una semana después aún debe escocer en Torrespaña lo sucedido en la noche electoral en Andalucía. Esa jornada, la batalla informativa se libró de nuevo entre TVE y La Sexta, con una victoria arrolladora para la cadena verde. Con un especial menos encorsetado, la pareja Ferreras-Ana Pastor sedujo al alimón a más de un 12 % de audiencia, casi triplicando el pobre 4,9 % de TVE, que queda relegada a cifras de un canal minoritario. 

La emisora de Atresmedia, con un perfil tan marcado como coherente, y con una credibilidad consolidada, ha logrado explotar su utilidad pública en estos eventos. También se ha convertido, a través de una completa parrilla, en epicentro informativo y en refugio comunicativo para muchos espectadores. Ningún político rehúsa pasar ya por la tertulia de La Sexta Noche.

Es lógico que TVE quiera recuperar hegemonía y proyecte un debate de corte similar para el que aún suena Sáenz de Buruaga. Pero la jugada, de cristalizar, además de suponer que sindicatos, trabajadores y oposición afilen sus cuchillos, es arriesgada. La repesca levanta ampollas, incluso antes de empezar, por su explícito pasado ligado a la era Aznar. El recelo, aunque no debería comprometer su futura neutralidad, no invita a que la audiencia, que ya no es inocente, se fíe y retorne.