Elecciones e impuestos

OPINIÓN

10 mar 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

La incontinencia legislativa de muchas comunidades autónomas en materia hacendística no tiene límites. Desde su constitución han creado casi 80 figuras impositivas. Y no se trata de tasas o precios públicos, que tienen una función finalista, sino de impuestos.

La lista afecta a casi todos los sectores, muchas veces gravando hechos imponibles que replican a los del Estado. Doce comunidades tienen un canon sobre el agua; nueve, un impuesto que grava determinadas actividades que inciden en el medio ambiente; ocho cargan la producción o depósito de residuos en instalaciones controladas; cinco han puesto en marcha un tributo sobre grandes superficies comerciales; cinco gravan el juego; otras cinco, la emisión de gases a la atmósfera; dos han instaurado un impuesto sobre las tierras «en deficiente aprovechamiento»; una grava el tabaco y los combustibles, dos de sus principales fuentes de ingresos; otra considera hecho imponible la caza, pese a que es una de su principales riquezas naturales, y una tercera a las empresas de alquiler de coches y a las bebidas no alcohólicas.

La hemorragia legislativa, carente muchas veces de sentido común, afecta también a los depósitos bancarios, las telecomunicaciones, las bolsas de plástico, la energía eólica y el daño medioambiental causado por la instalación del transporte por cable, el aprovechamiento del agua embalsada o la estancia de turistas en establecimientos hoteleros.