Una sentencia embarazosa


Marcial Dorado, narcotraficante coyuntural -como autor de tal delito está cumpliendo una condena de 10 años de cárcel-, corruptor precoz -en la década pasada ya fue condenado por un delito de cohecho: compra o intento de compra de voluntades de guardias civiles que lo investigaban- y contrabandista de tabaco confeso, acaba de sumar a su currículo delictivo la autoría de un delito de blanqueo de dinero procedente del narcotráfico. Un delito que, si la sentencia se confirma, le privará de una buena parte del ingente patrimonio acumulado con el negocio del contrabando. La sentencia notificada el viernes por la sección primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional llegó tras casi siete meses de gestación, precedidos de casi un año de juicio contra 15 acusados y se refiere a unos hechos cuya investigación formal comenzó hace 11 años.

Este embarazoso parto judicial no es casual. El tribunal se vio claramente condicionado por un escrito de acusación de la Fiscalía que no solo llegó tarde y mal -en pleno revuelo mediático por la salida a la luz de unas fotos del principal acusado-, sino que tuvo que sortear el acuerdo de la representación del Ministerio Público con dos de los acusados: el ex guardia civil José Manuel Sánchez Zabala y su esposa. La propia sentencia se refiere a ellos como «las personas de la máxima confianza de Marcial Dorado, los que organizaban y dirigían el entramado dedicado al blanqueo», pero solo han sido condenados a 24 meses de cárcel como autor de tres delitos (él) y a 18 meses, ella. A partir de ahora, el Tribunal Supremo tendrá la palabra.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
11 votos

Una sentencia embarazosa