Insignificante

Carlos Agulló Leal
Carlos Agulló EL CHAFLÁN

OPINIÓN

El PSOE está en serio riesgo de convertirse en algo políticamente insignificante. Lo peor que le puede pasar a un partido con aspiración a gobernar: que los ciudadanos dejen de considerarlo un instrumento necesario para hacerle la vida mejor. Y no es consecuencia de la irrupción del fenómeno Podemos; más bien al contrario, la formación del nuevo Pablo Iglesias es en buena medida consecuencia del proceso de descrédito en el que los socialistas (otros también) entraron hace tiempo.

El anuncio de Susana Díaz de que no descarta adelantar las elecciones -sin otro argumento creíble, aunque no explícito, de que marzo le va mejor a sus intereses-, hecho el mismo día que Pedro Sánchez recordó que la presidenta andaluza agotaría la legislatura, es solo otro mojón más en la carrera del desbarajuste socialista. Y es que, lamentablemente para cientos de miles de personas que añoran un Partido Socialista sólido y fiable, el PSOE no abandona la lucha (interna). Ni siquiera con un recién elegido secretario general en primarias, un proceso llamado a legitimizar y consolidar al nuevo líder.

Pero no. El PSOE sigue tocado, con un líder debilitado por sus propios bandazos y por las indisimuladas aspiraciones de personas como Susana Díaz, que por cierto renunció a presentarse a las primarias. A veces parece que el mal viaja de arriba abajo y otras da la sensación de que hace el recorrido inverso, pero el mal afecta prácticamente a todos los niveles de la organización. Y así no acaba de llegar la indispensable calma para afrontar las que quizás se presenten como las elecciones más difíciles para los socialistas. Los votantes dirán lo que el PSOE significa hoy para la sociedad.