Mas y sus fetiches

Luís Pousa Rodríguez
Luís Pousa FARRAPOS DE GAITA

OPINIÓN

15 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Artur Mas ya no está para asuntos mundanos. Que no le molesten con la gestión del día a día, la sanidad, el paro y otras pequeñeces. Lo suyo es otra cosa. La soberanía. La independencia. Las urnas. Una campaña electoral que arrancará nada menos que el 11 de septiembre, con las esteladas festejando la Diada al pie del monumento a Rafael Casanova. Es la astucia de un líder que ya anunció que obraría con inteligencia. Y no hay nada más español (con perdón) que confundir la astucia con la inteligencia. Mas ya está actuando para la historia, dejando fetiches a su paso, como la pluma con la que firmó el decreto del 9-N o el vaso de agua de la rueda de prensa de anoche, que podría exhibirse en el Museo de Historia de Cataluña, lo mismo que en el Hard Rock de Barcelona hay una lata de cerveza que dicen que un día estrujó Keith Richards. Son las extrañas reliquias de nuestro tiempo.