Parece que lo del cielo será por consenso


Desde el mes de mayo del año 2010 se ha producido una desmovilización profunda del bipartidismo, lo cual se ha prolongado hasta el pasado mes de junio, cuando una parte muy importante de los electores regresaron al sistema, aunque en espacios nuevos y, por lo general, para derribarlo. Nuestro compromiso es con el dato electoral cierto o que consideramos verdadero, que no es el que nos trasladan los políticos, que son parte interesada, ni el que explican la mayor parte de los periodistas.

Los creadores de opinión se encuentran los fenómenos nuevos, como sucedió en las elecciones europeas del mes de mayo pasado y como tiene que suceder el próximo, cuando se fragmenten los sistemas electorales, según se vaya votando. Aún así, algo hay en el ambiente, porque el último lugar común de esta clase creadora de opinión llegó a ser que la gran coalición sería posible, aunque no en mi comunidad autónoma ni en mi ayuntamiento y antes de que Podemos marcara sus valores máximos en las encuestas. Ahora no.

Podemos nos dice con su definición socialdemócrata que pactará contra el PP en el mes de mayo, lo que es más de lo mismo y además no es esto, porque el elector de la ruptura pacta tanto con Pedro Sánchez como el de Tsipras con Venizelos o el de Beppe Grillo con Renzi: nada. Los dirigentes de Podemos defraudan la expectativa central de sus votantes, los casi ochocientos mil procedentes del PP, que no son de izquierdas, los que llegaron de IU/ICV o de cualquier partido, y esto incluye a los socialistas. Y lo explicamos. La fidelidad de voto actual del PSOE (48 % en octubre) supera en cinco puntos la del mes de enero (43 %) y en diez puntos la de julio (38 %). Es así por un factor que llamamos Sánchez (CIS, barómetros). Por lo tanto, quienes votaron a Rubalcaba en el año 2011 y lucen ahora en transferencia hacia los posibilistas, ya no estaban en el PSOE sino en la abstención, y el grueso en la zona de ruptura. Los socialistas vuelven al sistema, unos por el factor Sánchez y otros para derribarlo y para no pagar la deuda en tanto no esté auditada, una posición política inexpugnable que une a millones de personas de una región europea en la defensa del mismo objetivo.

Lo que ha hecho Podemos se llama pastorear, porque defrauda la expectativa del proceso constituyente aunque sin perder muchos votantes, porque menos da una piedra, por lo menos son nuevos, se les supone honestos y se les ve preparados, es decir, porque es esto, o no es nada. Aún así, resulta sorprendente que abandonen un espacio de éxito electoral para competirle al PSOE en su casa o intentar reemplazarlo, porque es una aventura que en términos de mercado no se entiende muy bien, parece cuota y reparto, construcción desde arriba, reforma, que no es ruptura, y la prolongación de lo de siempre. Si gana el PP al PSOE y estos a Podemos, ¿qué harán los posibilistas?, ¿investir a Pedro Sánchez, o forzar la gran coalición? Esta es la pregunta a hacerse, porque lo primero es conquistar el cielo por consenso; al asalto, es lo segundo.

Jaime Miquel es analista político

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Parece que lo del cielo será por consenso