Hay una Galicia que amanece cada día sin empleo. O echando el cierre a su negocio. O mirando de reojo cada carta que llega de la Administración: impuestos, deudas, obligaciones... Viviendo con el agua al cuello. Hay otra Galicia. La que amanece emprendiendo, de manera casi subterránea. La que permite que cada día se abran casi 15 nuevos negocios en este pequeño país. Negocios de todo tipo. La que busca financiación debajo de las piedras. La que apuesta por mirar por encima de las nubes. La que fracasa y se levanta. La que se reinventa, a los 30, a los 40, a los 50 años. La que pelea contra viento y marea. La Galicia de gente como los hermanos Miguens de Rianxo, reconvertidos desde la construcción; o Alba y Selene, en Burela, que antes de llegar a los 30 han decidido abrir su negocio. Historias de esa Galicia que monta su empresa pese a todo(s). Incluso pese a gobiernos que deberían apoyarlos.