El corazón artificial, la nueva frontera

Alfonso Castro Beiras TRIBUNA

OPINIÓN

30 oct 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

«Lo único por lo que en esta vida merece la pena empeñarse a fondo es hacer retroceder a la muerte», E. Canetti. Hemos asistido en los últimos 30 años a un avance en el tratamiento de las enfermedades del corazón que supera al alcanzado en otras enfermedades. Ejemplos de ello son, entre otros, la sustitución, mediante cirugía, de válvulas dañadas con prótesis valvulares biológicas o mecánicas y, como reciente avance, el implante de válvulas a través de catéteres o con mínima incisión cuando no es posible la cirugía; la cirugía de by-pass aortocoronario y la revascularización por cateterismo con los populares stents, que consiguió reducir la mortalidad y secuelas del infarto agudo de miocardio. En la parte eléctrica del corazón, desde los ya clásicos marcapasos al tratamiento de las arritmias con dispositivos implantables, o eliminación de circuitos de arritmias y curación o control por técnicas factibles, gracias a poder navegar dentro del corazón; en cardiología infantil los progresos han seguido el mismo ritmo, desde el diagnóstico temprano, e incluso tratamiento intrauterino de algunas dolencias, a la corrección de las anomalías del corazón en los primeros meses de vida. En el Hospital Universitario de A Coruña se realizan todas estas intervenciones y además, de manera especial, aquellas para las que es referencia como la cirugía cardíaca infantil y el trasplante.

Ante estos sorprendentes avances sigue sin poder ser vencido el reto de regenerar el músculo cardíaco, miocardio, cuando se daña. El miocardio no es reparable y queda un largo camino para que la esperada terapia celular pueda ser aplicada para restaurar el músculo cardíaco dañado o perdido. En estas circunstancias la alternativa sigue siendo el trasplante cardíaco. Muchos pacientes se han beneficiado de este tratamiento en nuestra comunidad: 698 desde 1991, cuando se inició el programa del Hospital de A Coruña. En estos años se ha ido mejorando en este campo, pero han ido surgiendo limitaciones por la escasez de corazones y dificultades en pacientes que tienen que esperar en situaciones de riesgo. También han permanecido limitaciones en pacientes que no pueden ser trasplantados por tener otra enfermedad que precisa un tratamiento incompatible con el que requiere un trasplantado para evitar el rechazo; otro grupo son pacientes que están en una situación tan avanzada de su fallo cardíaco, con repercusión sobre otros órganos, que hacen el trasplante inviable y algunas situaciones de fracaso cardíaco que puede ser reversible a medio plazo.

Estos días se ha abierto una nueva ventana de esperanza a todas estas situaciones y, en nuestra comunidad, el paso se ha dado con la implantación de un «corazón artificial». No se sustituye el corazón, sino que se utiliza un dispositivo que actúa descargando al corazón: recoge la sangre en el interior del corazón y la impulsa y transporta a la aorta para mantener el flujo que precisa el organismo. El dispositivo y sus características han sido recogidas de manera clara y rigurosa en la información del día 28 en La Voz bajo el título: «El primer corazón artificial de Galicia.»