Sin manual de instrucciones

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Habrá fácil, por lo menos, nueve meses de tinta sobre congelar o no congelar los óvulos, tal y como somos los medios de extremos. Lo mismo que un embarazo. Pero el cambio de ser madre, sobre todo madre, es tan trascendental en una vida que mejor tomárselo con humor. Es lo que hace Mónica Drake en Amigas con hijos. Todos hemos vivido, sobre todo ellas, el cambio espectacular de tus amigas y amigos cuando pasan a tener que cuidar a ese ser que viene sin manual de instrucciones. En esta sociedad hay manuales, normas, cursos para todo, menos para la aventura más alucinante y compleja de una vida que es traer al mundo otra vida. Mónica Drake cuenta historias de amigas con hijas y de otras amigas sin hijos para hablarnos del planeta maternidad, en el que, por supuesto, hay un gigante antes y después, una zanja, un campo de minas. Drake, que ubica sus relatos en Portland, donde vive, explica que «esa creciente barriga es como una inmensa valla publicitaria que informa de que eres una mujer, has tenido relaciones sexuales, estás creando una nueva persona, estás poblando la tierra para bien o para mal y, dentro de poco, tus pechos segregarán leche humana. Todo es extrañísimo si lo piensas detenidamente». Y, en efecto, mejor no pensarlo. Sobre todo cuando el bebé ya está dando noches imposibles, cuando descubres lo que dan de sí las horas de la madrugada, cuando ya la única fiebre que sientes de ser padre es la de tu hijo que vuelve a tener 38. Y de la adolescencia, mejor no hablamos.