Preguntas sobre el ébola

Uxio Labarta
Uxío Labarta CODEX FLORIAE

OPINIÓN

Me preocupan varias preguntas sobre lo sucedido y lo que sucede para las que nadie ha aportado respuestas suficientes para conocer con certeza cómo se ha gestionado la crisis de los misioneros repatriados, y la secuencia de autoridad ejerciente en las distintas fases. Asumiendo siempre que en medicina el riesgo cero no existe.

Todavía no sé si han sido los propios misioneros quienes han pedido su repatriación. O si fue la congregación, la orden de San Juan de Dios, a la que pertenecían, o bien sus familiares de sangre. Ni quién respondió afirmativamente a tal solicitud, si el Ministerio de Exteriores, el de Sanidad u otra instancia gubernamental superior.

Tampoco sé quién y por qué tomó la decisión de instalar la unidad especial de atención en Madrid, más allá de ser el rompeolas de todas las Españas, o si había otro territorio patrio que tuviera instalaciones y equipos profesionales de más adecuadas capacidades y experiencia. Desconozco, por más que me resulte fácil imaginarlo, por qué el Gobierno del Partido Popular en la Comunidad de Madrid decidió suprimir una dirección general y un Instituto de Salud Pública. Desconozco, aunque me resulte fácil imaginarlo, por qué se integra el Hospital Carlos III en el complejo del Hospital La Paz, siguiendo modos afectos al gigantismo tan extendidos en la asistencia sanitaria patria.

Desconozco por qué se decidió que el Hospital Carlos III, hasta hace un tiempo hospital de referencia de pandemias y enfermedades emergentes, fuera designado como centro de referencia ante la posible aparición de casos de ébola, cuando desde su integración en el Complejo Hospitalario La Paz se decidió destinarlo a centro de media estancia, desmantelándolo de todo aquello que lo había llevado a ser centro de referencia -aún sin nivel de protección 4-, perdiendo la mayoría de sus capacidades en este campo, tal y como explicaban ya profesionales de este hospital allá por abril del 2014.

Desconozco si la atención a los misioneros infectados fue responsabilidad de una unidad experta y entrenada, o se habilitó un equipo de atención para el caso. Desconozco cuál ha sido el papel de la cadena de autoridades ministeriales, de la Comunidad de Madrid y hospitalarias implicadas en la gestión de la crisis del ébola.

Reconociendo como prioritario el control de la crisis y la atención a los afectados, no puedo dejar de preguntarme por las responsabilidades institucionales en la gestión. Sobre todo por el continuo debilitamiento institucional de tantas fortalezas acumuladas en nuestra sanidad, y por las responsabilidades en ello de sus gestores y políticos de los que obviamente depende que «se deje trabajar a los profesionales de la sanidad que tienen un prestigio acreditado», como ha reivindicado el presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados, pues estos profesionales no van por libre, sino que trabajan en una institución jerarquizada. Para bien o para mal.