El ocaso de los Dioses

Yashmina Shawki
Yashmina Shawki CUARTO CRECIENTE

OPINIÓN

No somos iguales, ni siquiera parecidos, de hecho, somos tan distintos que da la impresión de que habitamos otros planetas. La diferencia subyace en algo más primigenio y básico: en que hay ciudadanos de primera y de segunda, personas que se saltan, manipulan y utilizan la ley como les viene en gana y ciudadanos a los que, la más mínima infracción puede suponernos graves consecuencias. Y eso, en un Estado de Derecho, es inaceptable. No es admisible que, mientras muchos españoles han sido desahuciados por no poder hacer frente a una hipoteca que el espejismo de la bonanza económica les alentó a contratar, otros tengan cientos de millones de euros en el extranjero. No es admisible que habiendo más de cinco millones de parados, cuatro mangantes se hayan forrado a golpe de comisión sobre todo contrato, gestión o negocio que se hacía en su feudo. No es admisible que, mientras se recortan servicios sanitarios, se suspenden contrataciones públicas, se suben los impuestos y se bajan los salarios, unos impresentables acumulen fortunas ilícitas robando y extorsionando y que, para perpetuar su cacicada, hayan inventando una «república independiente». Tan seguros en su castillo, sin embargo, han ignorado la enseñanza de la historia, y es que, tarde o temprano se produce el ocaso de los dioses y con ellos la caída de su imperio. Para los Pujol y compañía, por fin ha llegado.