Cinco cardenales


La discusión está que arde. A dos pasos del Sínodo sobre la familia, que se celebrará en Roma del 5 al 19 de octubre próximo, cinco cardenales han escrito un libro para refutar con pesada artillería la propuesta del cardenal Kasper de permitir la comunión a los divorciados vueltos a casar y piden que se mantenga la prohibición de recibir la eucaristía. El grupo está encabezado, nada más y nada menos, que por el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Müller. De él forma parte también Carlo Caffarra, encargado de fundar en 1981 el Pontificio Instituto Juan Pablo II de Estudios sobre el Matrimonio y la Familia, que ha sido y sigue siendo una de las entidades católicas más integristas y beligerantes en moral sexual y en bioética que existen en el mundo.

Los sectores más conservadores de la Iglesia parecen sentirse tremendamente incómodos con un papa que intenta hacer de la misericordia, la comprensión y la caridad el núcleo de la acción pastoral de la Iglesia, de modo que esta sea madre y no madrastra, que escuche y acompañe con ternura, que no expulse y no desilusione. Las propuestas saben a búsqueda, a aportación, a evangelio; las tesis saben a discurso cerrado, a nada más que decir, nada que buscar. Me quedo con los que buscan. Y, mientras tanto, releo La misericordia, el libro escrito por Walter Kasper que el papa Francisco recomendó en su primer ángelus.

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