Como Dios manda


Resulta que al pobre Pujol le están arrancando la piel a tiras por su fe en la limpieza de las malas energías y del aura con la vieja mancia del huevo que nuestra Adelina sabe manejar como nadie. Curiosamente, Pujol no hacía más que seguir al pie de la letra la consigna de Rajoy, que durante toda la campaña electoral del 2011 resumió su programa diciendo que el PP haría las cosas «como Dios manda». En definitiva, el huevo es una célula única y tiene atribuidos poderes místicos desde tiempos inmemoriales; también la Virgen del Amor Hermoso abunda en estos dones, como se reconoce en la Orden al Mérito Policial que le concedió el ministro del Interior en febrero de este año, por compartir con ella la «dedicación, el desvelo, la solidaridad y el sacrificio».

Previamente, la devoción religiosa de nuestros mandatarios ha producido otras distinciones oficiales, como la Virgen del Pilar, que en septiembre del 2012 recibió la Gran Cruz de la Guardia Civil, o la Orden de la Merced, que fue también condecorada por el ministro Fernández Díaz con la Medalla de Oro al Mérito Social «por su labor pastoral en las cárceles españolas».

Así que me pregunto a qué viene tanto escándalo por la afición del ex-molt-honorable-president a que le limpien el aura a él y a sus amigos, si nos demuestran todos los días que la fe mueve montañas (de euros, entre otras cosas). Es algo que tienen en común la Cataluña de Mas y la España de Rajoy, que tal vez dificulte la separación de esta balsa de piedra que se nos quiebra por el oriente. Algo telúrico se mueve desde que la derecha campa a sus anchas por las extensas praderas de las leyes divinas y se dedica a gobernar por decreto con la confianza en la iluminación de quienes se saben «elegidos».

Por eso me ha extrañado que nuestra muy erudita y entendida en asuntos de empleo, la ministra Báñez, haya olvidado incluir a la Virgen del Rocío en su relatorio ante el G-20 en la tercera reunión de este año en Australia del pasado día 10.

Con una agenda centrada en las experiencias positivas de aquellos países en recesión que han conseguido frenar la caída del paro, España fue invitada a contar su fabulosa experiencia, que confirma algo hasta ahora imposible: se puede crear empleo con un crecimiento del PIB inferior al 2 %. Las crónicas no describen las caras de admiración de sus colegas cuando escucharon su relato, pero todo se aclaró al saberse que, ya fuera del ámbito oficial, doña Fátima contó su receta -recibida directamente de la Blanca Paloma- cuando hace dos años le encomendó la recuperación del empleo en España. Explicó que ella «nos había hecho un regalo en nuestra salida de la crisis y en la búsqueda del bienestar cada día de los ciudadanos, por lo que me siento muy emocionada». Se despidió de sus cofrades de las veinte potencias más desarrolladas del mundo con un aclamado y coreado «¡Viva la Virgen del Rocío!» y los españoles ya podemos dormir tranquilos. Incluso con Rouco en pleno jubileo, la Edad Media ya está aquí.

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