La flecha del tiempo y Botín


Somos zozobra. Nunca se sabe cuándo nos va a atravesar la flecha del tiempo. Cuándo el reloj de nuestro corazón se queda sin arena. Botín estaba vivo el martes y hoy, no. ¿Está Ana Patricia Botín preparada para suceder a su padre? También solo el tiempo tiene esa respuesta. Será una sucesión tranquila, en la medida que sea una sucesión acertada. No hay otra. Los números no saben mentir. Botín tenía 79 años. Y eran 79 años de experiencia, una montaña de días. En Oriente veneran a los mayores, el peso y el poso de la edad. Cuando alguien mayor se muere es como si una biblioteca entera ardiese. Semejante maleta es una pérdida. Decía Schopenhauer que los primeros 40 años de vida nos dan el texto y que los siguiente 40, el comentario (que es lo más jugoso, la esencia). Cuando empezamos a acertar. Es así. Nadie sabe todo lo que conocía el que se va. ¿El olfato, el instinto, ese segundo en el que se decide un rumbo se heredan? Otras pueden ser las cualidades que definan a Ana Patricia y otro será su camino. Hoy se fue un sinónimo de banquero, o más bien un arquero de los decisiones rápidas como la escudería que patrocinaba. La Historia decantará su relevancia. España vive convulsa, agitada. Este es un relevo forzado de esa España que está naciendo y que no sabemos en qué va a consistir. Necesitamos pulso para que no nos salga un futuro de disparate.

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La flecha del tiempo y Botín