Un diario madrileño apuntaba que la DGT pretende recaudar este año 384 millones de euros, previsión reflejada en los presupuestos generales del Estado. Hasta el 14 de julio se habían ingresado ya 182,5 millones de euros por sanciones. No es solo gestión del orden y de la regulación del tráfico para lograr la seguridad vial y el bien comunitario. Todo ha de aliarse al dinero. Uno había aprendido al estudiar Derecho que el carro de la Justicia hay que untarlo de oro para que avance y algo de esto pasa con el tráfico. Una pena que hayan de imponerse cerca de cuatro millones de denuncias, casi necesariamente, para la victoria política, más cuando serán fruto cómodo de la tecnología, antes que de la pura y dura vigilancia directa de la circulación.