Francesc Homs, el conseller y portavoz de la Generalitat de Catalunya que da una rueda de prensa un día sí y otro también, figura ser cada vez más un discípulo aventajado del filósofo alemán Arthur Schopenhauer, quien escribió El arte de tener razón en 38 estratagemas, un tratado de dialéctica erística para vencer en las disputas.
Homs es un maestro en deformar -exagerándolas- las afirmaciones del rival político (españolista, en este caso), en utilizar la homonimia (conceptos distintos designados por la misma palabra), en presentar lo relativo como absoluto (rechazar premisas verdaderas cuando se prevé que su consecuencia puede ser adversa), en formular muchos y desordenados argumentos de modo que oculten la realidad que debería admitirse, en irritar o provocar al adversario con afirmaciones radicales formuladas en un tono aparentemente suave y cordial, y en un largo etcétera.
La verdad es que no sé si estos saberes se los debe a Schopenhauer o a la lucidez de su desmesurado ego nacional-sofista. En cualquier caso, no cabe la menor duda de que Homs es dichoso ante unos micrófonos, explicándonos, por activa y por pasiva, lo que ya todos sabemos y estamos hartos de escucharle. Es decir, que Cataluña es una nación y que esto lo sabe todo el mundo mundial. Porque lo obvio no es discutible y solo se presenta como lo que es: una obviedad. Por eso, Homs habla con ese tono aparentemente mesurado, levemente irónico, que incluso parece indulgente y conciliador. Pero no lo es. En realidad, se trata de una estratagema mediática y política a la vez. Su verdadero objetivo es desplegar la genuina naturalidad de lo (falsamente) elemental, indiscutible e irrefutable. Algo que nadie podría negar. ¡Ni el que asó la manteca!
Lo malo de la dialéctica erística (es decir, del arte de disputar) es que se deriva directamente de la perversidad natural del género humano. Si esta no existiese, prevalecerían siempre la honradez y el juicio justo. Pero estamos en el mundo real y Francesc Homs lo sabe muy bien. Así, pues, la disputa seguirá. Con Homs feliz.