España, todo un milagro

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

Los técnicos de la OCDE serán muy sabios, no soy quien para examinarles, pero sordos y poco solidarios. Sordos, porque nuestro jefe de Gobierno acaba de decir en Soutomaior que España es competitiva sin hacer ninguna devaluación, y esos técnicos dicen que algunos países europeos (cobardes, que no señalan cuáles) han basado el aumento de su competitividad en la rebaja de salarios, que es una devaluación del trabajador. Poco solidarios porque, sabiendo cómo nuestro Gobierno saca pecho por sus cuentas, sus reformas, su magia creadora de riqueza y los empleos creados, le aguan la fiesta emitiendo esta sentencia: «la solución (de rebajar salarios) ha llegado al límite». No se dan cuenta de que lo importante es el número de asalariados, no la miseria que cobran. Parecen rojos estos técnicos de la OCDE. O algo peor: parecen sindicalistas. Don Mariano Rajoy les tendría que responder: «entre bomberos no nos pisemos la manguera».

Pero a estos técnicos de la OCDE, supongo que espabilados economistas, habría que decirles algo más: que se apeen de sus conocimientos y sus brillantes currículos y aprendan de una vez que lo que ocurre en España no es científico, sino milagrero. Ellos creen que bajando salarios se reduce la demanda interna porque no tenemos dinero para comprar, pero no es así: sin hacer nada, la estadística española anuncia que repunta el consumo. De dónde sacamos para comprar más y sin que nos concedan créditos es un misterio, pero las estadísticas no solo no mienten, sino que parecen la Biblia.

Otro ejemplo de milagrería española es la creación de empleo. Hemos escuchado durante estos meses, antes de conocer las cifras del paro de agosto, que lo prodigioso de este país es que hasta ahora no se creaban puestos de trabajo si no se crecía al 3 %. Soraya Sáenz de Santamaría elevó un punto el porcentaje: el 4 %, para ponerlo más difícil todavía. ¿Y qué está ocurriendo? Que hubo seis meses ¡seguidos! de creación de empleo sin crecer más que unas décimas. Esto no pasa en ningún país estudiado por los técnicos de la OCDE ni los demás técnicos del universo. Solo pasa en la mágica España que, como ya se decía en tiempos del Fraga joven, «es diferente» y lo sigue siendo.

Si Rajoy no pide a esos técnicos que no le pisen la manguera, lo haré yo. Pero con otras palabras. Voy a escribirles para hacerles una invitación: vengan por Soutomaior a principios de septiembre del año que viene para conocer la verdad de España; de España y sus milagros. Hay que hacerles entender que aquí todo va bien porque el Gobierno lo hace bien, reforma bien y cree en sí mismo. El año que viene, todos a Soutomaior. Hablaré con Núñez Feijoo para que les expida la oportuna acreditación.