A perro flaco todo son pulgas, y eso es lo que parece que les sucede a los campus periféricos de las universidades. Ferrol, Lugo y Ourense son las principales víctimas del abandono demográfico de la universidad. Pontevedra, sin embargo, se resiste como ejemplo de que las dinámicas pueden cambiar si se planifican. A la única provincia sin mar le tocó en el reparto de carreras grados tan innovadores y exclusivos como Derecho o Historia. La vecina Pontevedra presume de Bellas Artes, Fisioterapia o Ciencias de la Actividad Física. A Ourense no puede pedírsele que se convierta en un polo de atracción de alumnado gallego y nacional, pero sí que planifique una universidad atractiva, que estamos en años de recortes, y es mejor no dar muchos argumentos.