Ignacio de Loyola y el PNV


El 31 de julio, festividad de san Ignacio de Loyola, la oficina de prensa del PNV envió un correo electrónico con el asunto: «Nota San Ignacio». Unos días antes había comenzado yo a leer la magnífica biografía que el historiador Enrique García Hernán le ha dedicado al fundador de la Compañía de Jesús. La biografía la han coeditado Taurus y la Fundación Juan March. ¿Y qué diferencia hay entre García Hernán y el PNV a la hora de acercarse a esta figura tan relevante de nuestra historia?

Del PNV lo primero que hay que decir es que es un partido político, con marchamo católico, que muy deliberadamente se fundó un 31 de julio de 1895 para rendir homenaje a Ignacio de Loyola, y para que así su formación política EAJ?PNV se beneficiara de la protección del santo. Aquel homenaje debió ser tan profundo que, en 2014, a los 119 años de la fundación del partido, este recuerde que sus miembros son hijos de san Ignacio. Y repárese en un detalle relevante: la oficina de prensa le otorga a Ignacio de Loyola el apelativo de «san», lo que significa que para el PNV lo realmente importante de esta persona es su santidad. También hay que destacar que el PNV introduce la religión en su nota de prensa en un momento en que el Estado español, aconfesional y un grado inferior a laico , ha decidido que no se celebre una misa en la proclamación real de Felipe VI y doña Letizia. Y también, en el último mes, se ha dado otro paso en el camino de la aconfesionalidad. En la toma de posesión de los nuevos miembros parlamentarios, el juramento o la promesa protocolaria ya no obligará a quien jure a poner necesariamente, como hasta ahora, la mano sobre la Biblia.

¿Y cómo encara García Hernán su biografía de Ignacio de Loyola? Separa la idealización religiosa de la realidad que nos muestran los documentos El historiador traza el retrato no del santo que Ignacio de Loyola iba a llegar a ser, sino del hombre que fue. A cualquier persona que no sea religiosamente sectaria le tiene que interesar, en primer lugar, el hombre y luego le interesará el santo.

¿Quién fue Ignacio de Loyola, una persona sobre cuyos 50 primeros años de vida apenas hay documentos? Fue un hombre con muchas facetas. Fue paje enamorado de una hija ilegítima del rey Fernando el Católico. Fue soldado, y cayó gravemente herido en Pamplona. Fue peregrino y visitó Jerusalén. Fue estudiante y no especialmente dotado para los estudios. Fue sacerdote muy tardío, un hecho que influyó en los futuros miembros de la Compañía que, durante siglos, han cantado misa en torno a los 33 años, o sea, unos diez años más tarde que los sacerdotes del clero secular. Su salud no fue muy buena y, a diferencia de Teresa de Ávila, no estaba muy dotado para la literatura. Y, sin embargo, sus Ejercicios espirituales todavía se siguen leyendo. Su fuerte fue una extraordinaria capacidad para la conciliación y la comunicación. Si hubiera querido habría logrado pactar hasta con el diablo, o sea, como piensa Rajoy, con Artur Mas.

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