Guapíiiisimos

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

20 jul 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuatrocientas mil personas han buscado en Google «Pedro Sánchez guapo». El aspecto físico del nuevo jefe del PSOE ha sido más comentado que su complexión ideológica. Entre un mandíbula hermosa y el rictus insípido de Madina, los militantes lo han tenido claro. Nunca sabremos cuánto ha influido el factor físico en el devenir último de los socialistas pero empecemos por aceptar que la belleza también hace política. En el debate electoral del 26 de septiembre de 1960 Kennedy le ganó a Nixon entre los telespectadores y Nixon a Kennedy entre los radioyentes. Fue la expresión inaugural de una manera nueva de alcanzar el poder. La sonrisa de Suárez ventiló el tufo acre del franquismo con una eficacia pareja a la ley de reforma política y en la boca agreste de González se aposentó la descomunal victoria de los socialistas en el 82. En los mítines de aquel Felipe de 38 años miles de señoras le pedían hijos con una entrega lúbrica que poco tenía que ver con la política. Aznar esculpió su aspecto agrio con la contundencia obsesiva de quien necesita que su ideario político haga juego con los surcos de los abdominales. Y Obama pasará a la historia por su físico, pues eso es al fin y al cabo la raza, una cuestión de melanina que la estupidez humana ha utilizado para que nos trituremos los unos a los otros.

Sánchez y su mandíbula llegan en medio del elogio compulsivo por la juventud con el que muchos quieren resolver la Gran Recesión y la crisis de identidad de la izquierda. De Sánchez a un lado, los zurdos buscan en sus armarios la coleta de un treintañero estiloso que dé el pego en la portada del Vogue. Esperemos que además sepa regar bien el PIB.