Camino del fracaso

Mercedes Mora NEGRO SOBRE BLANCO

OPINIÓN

¡Qué poco dura la alegría en la casa del pobre! En el caso de los ganaderos gallegos, ni cinco meses. Ese es el tiempo que han tardado las industrias en devolverlos a la cruda realidad. En enero les pagaban 39,24 céntimos por cada litro de leche. Lo nunca visto en seis años. En mayo, cobraron 3,7 céntimos menos. Y a esos precios, las cuentas no cuadran. Producir un litro de materia prima les cuesta más de lo que perciben por él.

Año y medio ha pasado ya desde la aprobación del llamado paquete lácteo. Aquel que, anunciado a bombo y platillo por las autoridades, estaba llamado a proporcionar estabilidad a los productores. Parecía, por lo que algunos proclamaban, que, por fin, las granjas podría sacudirse la incertidumbre de no saber, ni siquiera de un mes para otro, con qué ingresos contarían. Pues bien, de eso nada. Todo, o casi todo, sigue igual. Se han firmado contratos, sí. Pero, no todos los tienen. Y los que hay, no duran lo suficiente. Algo ha salido mal. Y hay que ponerle remedio.