Viajamos al pasado


V iajamos a la velocidad de la luz. Nunca fuimos tan rápido. Nunca la comunicación fue tan instantánea (que no espontánea, no hay nada menos espontáneo que el Facebook -nadie es tan guapo como en la foto del Facebook ni tan feo como en la foto del DNI-. Pero ¿hacia dónde viajamos? Viajamos lanzados hacia el pasado. Deprisa, deprisa hacia el sigo IV a. de C., por lo menos. Nos dieron más canales, para quitárnoslos. Las leyes también tienen retroceso. Miren para el aborto. Miren la educación. Miren la sanidad (cada vez un poco menos pública y universal). Somos como el título de esa maravilla de película, Retorno al pasado. Y encima tenemos que andar con cuidado. Mientras nosotros viajamos lanzados hacia el pasado (menos salario, más trabajo), la serie de éxito, Cuéntame, viaja lanzada hacia el presente. Me temo lo peor. Nuestro retroceso terminará por impactar en algún momento con el avance de Cuéntame y se formará un bucle espacio temporal. ¿Será el momento definitivo para que este país se convierta en un agujero negro? Esa eclosión propiciaría que volvamos todos de golpe a la cueva de Altamira, de donde, visto lo vivido, quizás hubiese sido mejor que no hubiésemos salido de excursión: ni nosotros ni Imanol Arias.

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