Para Vigo me voy

Javier Guitián
Javier Guitián EN OCASIONES VEO GRELOS

OPINIÓN

C onmocionado por la eliminación de España del mundial ante Chile, me dirigí a casa para tratar de recuperar el ánimo. He de confesar que no pude ver el final del partido, y no por el juego de la selección, sino porque una especie de homínido profería gritos en el bar contra los jugadores, el entrenador y el mundo en general. Definitivamente, era un ser sin cristianizar.

Ya en la tranquilidad del hogar, traté de volver a la normalidad con la tertulia del programa Vía V, cuya directora introducía un vídeo sobre un pleno en el Ayuntamiento de Vigo. Mi sorpresa fue mayor que la futbolística ya que un grupo de maleducados hablaba y se reía mientras la portavoz de un grupo de la oposición trataba de intervenir, sin que el alcalde cortara la cuestión. La imagen de esos concejales, a los que solo les faltó cantar el Para Vigo me voy, me resultó tan ofensiva que regresé a la paz del bar.

Sé que la mala educación no es patrimonio de nadie, la he visto en el hooligan del bar y en esos concejales de Vigo, la diferencia es que al borracho no le pagamos. Mientras la dueña del local puso orden tras mi marcha, el responsable del pleno fue incapaz, o no quiso, gobernar aquella especie de cantina en la que creo que se pagan dietas. Créanme, la portavoz que ejercía el turno de palabra les ha dado una auténtica lección de educación además de que, ella sí, ha cumplido con su obligación.

El Ayuntamiento de esa hermosa ciudad ha dado grandes momentos a la prensa, no siempre buenos; desde mi lejanía creo que tienen un problema. Nadie duda de la legitimidad de esos concejales pero no creo que nadie, ni ellos mismos, esté satisfecho de su comportamiento. Es verdad que lo allí ocurrido no es patrimonio de ese concello, muy al contrario, lo hemos visto en numerosas corporaciones municipales. También es cierto que al lado del espectáculo santiagués se trata de una anécdota, pero no me consuela. La sensación que tenemos muchos ciudadanos es que nuestros representantes se pasan el día hablando de sus cositas pero con nuestro dinero, lo que es novedoso son los pésimos modales.

En Hórreos, un pueblo de la sierra de O Courel deshabitado desde principios de los años setenta, Laia, una hembra de la raza Border collie, se ocupa de manejar un rebaño de ovejas y cabras y lo hace con una eficacia singular. En un vídeo editado en You Tube se puede ver cómo la perra, en poco más de tres minutos, reúne un rebaño disperso formado por cerca de ochenta ovejas y cabras y conduce las reses de vuelta al redil sin que le escape una sola. Disculpen mi mente rural, pero no dejo de preguntarme cómo es posible que un perro controle a ochenta animales y el alcalde no pueda con unos pocos concejales.

Bromas aparte, espero que mis amigos de la ciudad olívica no se enfaden, pero no sé qué espectáculo fue más lamentable: el partido de España frente a Chile, el del hincha beodo, o el de los ediles alborotadores. Si quieren mi opinión, Para Vigo me voy.