Anne Hidalgo


No falla. A un rostro hermoso se le suma el poder y se suceden las páginas. Anne Hidalgo, la nueva alcaldesa de París, ya ha sido portada en media Europa sin apenas comenzar a gobernar. Anne Hidalgo tiene esa belleza morena de cuadro de Romero de Torres. Es como si, especialmente en Francia, política y mujeres rimasen. Proust ya nos contó todo sobre la vida galante y su país. Gaditana, Anne es la primera inmigrante que gobierna la capital. Habladora, dos matrimonios, tres hijos, quiere poner el acento en las políticas sociales, que falta hacen en este siglo XXI quebrado. La mujer es nieta de un represaliado del franquismo que fue indultado en el último momento con cuarenta kilos de peso y cuatro hijos que atender. La abuela había fallecido. Su familia encontró en Lyon el destino. Y ahora ella en París. Fue Hollande quien la reclutó para la política. Confiesa que es familiar y que quiere seguir veraneando en su amado sur, donde no perdona los churros del 44, en la plaza del ayuntamiento de Cádiz. Los mejores ratos son siempre para sus hijos, aunque en el ocio no perdona las canciones de Luz Casal, las películas de Almodóvar y en las que sale Carmen Maura. Amiga de los tres artistas, no tiene ni idea de cocinar. Ella es más de gazpacho que de paté. Pero los parisinos no le pedirán precisamente ni gazpacho ni paellas.

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