Prácticamente a los dos años y medio de salir con un flamante título universitario bajo el brazo, más del 41% de los egresados gallegos no trabajan. La mayoría estudian o preparan oposiciones, pero ¿porque quieren o porque no tienen otra opción? De los que sí pueden presumir de tener un contrato laboral, el 12 % reciben a final de mes menos de 500 euros. Entre el colectivo de filólogos y traductores, el 27 % no llegan a esta cantidad. Es decir, no tienen ninguna posibilidad de emanciparse. Los jóvenes más preparados de Galicia no tienen trabajo o están en precario, no tienen opción de formar una familia mientras las autoridades se rasgan las vestiduras por la desafección hacia el declive demográfico, el sector público les cierra las puertas y el privado los precariza. La iniciativa y la ilusión con la que salieron de las aulas se transforma poco a poco en desánimo. Y mientras , el mercado laboral desperdicia todas las potencialidades y la riqueza que la savia y el conocimiento nuevo aportan a cualquier sociedad.