Entre Alfredo Pérez Rubalcaba y el ourensano Pachi Vázquez hay más cosas en común que la mera circunstancia de compartir silla en la ejecutiva federal del PSOE. Ambos actuaron igual ante las contundentes derrotadas encajadas en los últimos procesos electorales, las generales del 2011, responsabilidad del primero, y las autonómicas gallegas del 2012, en el haber del segundo, pues su respuesta fue un producto más propio del cálculo personal y del instinto de supervivencia y que de la búsqueda del interés general de un partido aquejado por una grave hemorragia de votantes. Es para hacérselo mirar. A Pachi Vázquez le valió la broma para sobrevivir un año a su derrota, y a Rubalcaba, un año y medio, pues bastó con que Susana Díaz golpeara en la mesa para romper su agenda. El futuro del PSOE, como tantas veces, lo va a dictar Andalucía. Y los demás, pues a repartir tabaco.