Quien siembra vientos


Tiene razón la exconcejala arousana. Quien siembra vientos recoge tempestades. Nadie mejor que ella para confirmarlo. Sembró vientos en las redes sociales y le vino la tempestad en forma de dimisión. Como a su colega de Meis. Lo que no les ocurrió, lamentablemente, a otros cientos de tuiteros y feisbuqueros, que se tomaron el asesinato de Isabel Carrasco como el desfogue a sus instintos despreciables y ahí siguen. En las redes sociales se siembran vientos todos los días. A diario hay borregos que se dedican impunemente a publicar lo impublicable. Es una forma, entienden ellos, de ejercer la libertad de expresión, cuando lo es de sacar a la luz sus frustraciones personales. Celebran la desgracia de Isabel Carrasco o acusan a sus adversarios de asesinarla, matan a Raphael, combaten sus fracasos amorosos mostrando a su ex desnuda y se mofan de los dramas que nos asolan. Por las tramas digitales circulan hoy maleantes, rencorosos, mangantes, descerebrados, irresponsables, faltones, maleducados, fracasados y jetas, disfrazados de vulgares ciudadanos .

Alguien definió las redes como una gran marea de hormigas que avanzan sin rumbo y sin guía. Y eso es exactamente; un monstruo al que algunos alimentan a base de odio, rabia y desprecio.

Los tuiteros y feisbuqueros sabemos que no debemos escribir ni una letra más de lo que estaríamos dispuestos a decir cara a cara. Pero los miserables no se quieren enterar.

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