01 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.
La peripecia que vivió ayer en el hospital de Burela una mujer caboverdiana que buscó infructuosamente asistencia para su hijo no debería pasar de ser una excepción. De hecho, el niño nació en ese centro, donde fue atendido otras veces. Pero a veces la burocracia tiene esos efectos perniciosos, que deben corregirse para evitar manchar a toda la institución. ¿Qué hubiese ocurrido de tratarse de un caso grave?