La crianza compartida


La vallisoletana Miriam González, esposa del vicepresidente británico Nick Clegg, acaba de romper una pértiga por la crianza compartida, ese deber de pareja que, en el mundo, no existía para los hombres hasta que los Beatles comenzaron a cantar en Liverpool. Hasta entonces, un padre no conocía la palabra hijo ni siquiera de oídas. Por eso el padre nunca cambiaba pañales, ni llevaba al hijo al colegio, ni se interesaba por los deberes que los profesores le ponían al niño. En un acto en el que, en un foro de altos ejecutivos de la City londinense, intervenía Nick Clegg para defender reformas en el sistema de bajas paternales, en el turno de preguntas, su esposa Miriam González tomó la palabra y dijo con ardor guerrero que los hombres que comparten la crianza con sus parejas «tienen más cojones». Y dijo en español literalmente «cojones», que los británicos, que tan bien conocen España, entienden sin necesitar consultar el diccionario. Miriam González atacó a esas bestias pardas de las empresas que no ven con buenos ojos que sus empleados dediquen tiempo a su familia y que incluso piensan que son menos hombres por ello. También dijo esta aguerrida mujer que los hombres que tratan a sus mujeres como iguales tienen más cojones. González y Clegg comparten las responsabilidades domésticas. Clegg lleva a sus hijos al colegio. Y al hilo del tema, una preguntita: ¿le cambió alguna vez Rajoy un pañal a la célebre niña de su parábola evangélica?

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