Juego de tronos

Xavier Lombardero TIRAR DO PAU

OPINIÓN

11 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Pasarán años pero llegará el momento en que Juego de tronos estará basada en personajes históricos como Cañete (lo hubiera clavado Philip Seymour Hoffman), Merkel, Juncker, Schulz, Cameron, Rajoy... enfrentados a monstruos como la deflación o la prima de riesgo. Los guionistas dejarán la trama más sexual a Hollande, Berlusconi y Strauss Khan y los líos de familia a la realeza en un tiempo de señores y sinvergüenzas, odios y crueldades, de muros y miedo. Porque la valla de Melilla o el trozo de mar de Lampedusa horrorizan tanto como esa pared de hielo que, en la cuarta temporada de la teleserie, sirve para «proteger» al «mundo civilizado».

No sabemos si para entonces los tronos y reyes tendrán papel importante, pues de empuñar la espada en primera línea han pasado a cazar elefantes. Incluso la recreación de la democracia podría ser una farsa electoral, dadas las mil y una arbitrariedades que la acosan. El sistema representativo podría recrearse como auténtica ficción, un cubrir las apariencias, un remedo oculto entre inconfesables pliegues medievales donde los principales candidatos a presidir la Comisión apenas discrepan en nada y van a hacer lo que disponga la prerrogativa de Angela.

Sea como sea, ahí aparecerán Elena Valenciano y José Blanco en su lista europea, y Arias Cañete -que dicen aspira a sustituir a Almunia- con escuderos de la talla de Millán Mon, cuñado de Rajoy que por tercera vez se presenta, no por Ourense sino por Estrasburgo. Como en Juego de tronos, hay sitio para cientos de personajes. Caben un sinfín de figurantes por tragar y seguramente los votaremos el 25 de mayo porque aún creemos en la política como medio para resolver problemas de la gente y, sobre todo, no deseamos un Al Sisi de candidato.