La Europa que necesitamos

Javier Losada TRIBUNA

OPINIÓN

01 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Se aproximan las elecciones europeas. Coincidirán con un gran enfado colectivo con las instituciones europeas. Serán unas elecciones importantes. Elegiremos un Parlamento con mayor poder de decisión y control sobre sus instituciones ejecutivas desde que se puso en marcha la Unión Europea.

Dependiendo de quién sea el grupo ideológico mayoritario en el Parlamento, serán diferentes las decisiones sociales, económicas, estructurales y políticas que se tomen en la UE y afectarán a nuestra forma de vida y al futuro personal y colectivo.

Europa tiene cuatro objetivos vitales que guiarán la acción del nuevo Parlamento y de las instituciones europeas. Objetivos destinados a dar respuesta a las demandas de una sociedad cada vez más compleja, informada, formada, desigual y global. El primero será conseguir un crecimiento económico y que ese crecimiento sea «amigable» con una consolidación fiscal necesaria. Europa, y los Estados que la forman, necesita más ingresos y nos veremos abocados a llevar a cabo una reordenación fiscal destinada a tomar decisiones tributarias más complejas que las actuales. La tarea será determinar qué impuestos favorecerán el crecimiento económico y social y cuáles lo impedirán. En consecuencia, la linealidad de bajar o subir, como decisión buena o mala, ya no será una doctrina estática. La fiscalidad pasará a convertirse en opciones concretas, dinámicas y que afectarán de forma diferente a distintos colectivos y actividades.

Introducir el crédito como concepto básico de la economía para los próximos años será otro de los objetivo. Política de crédito destinada a resolver los problemas que la actual recesión económica está provocando en muchos países de la UE. Tendremos que decidir una nueva política monetaria que permita a los ciudadanos consumir, a las empresas incrementar su actividad, modernizar sus producciones y facilitar las inversiones públicas a los Estados para generar crecimiento y bienestar.

También serán precisas reformas estructurales. Reformas en las políticas de desarrollo y del sector pesquero y agrícola. Reformas destinadas a garantizar una competitividad solvente, sostenible, con una nueva estructura de costes de producción. Donde la disminución de costes sea propiciada por las reformas que garanticen la sostenibilidad de las políticas inversoras en I+D+i y no basada, únicamente, en la disminución de los costes laborales.

El tercer objetivo, muy ligado al anterior, será la definición de políticas activas de empleo. Pasando de la teoría de lo subsidiario como sostén de la masa laboral a medidas facilitadoras de nuevos, diferentes y estables puestos de trabajo. Asumiendo la nueva realidad laboral europea provocada por la globalización, la inmigración y la demografía. Con la educación como motor principal de ese gran proyecto.

Estos objetivos precisarán de un cuarto, la reforma administrativa. La simplificación de las Administraciones. Simplificación, transparencia, rendición de cuentas y gestión. Acompañado de un lenguaje simple, coherente y entendible. Fruto del tipo de relación y de las necesidades que los ciudadanos tienen y desean con sus instituciones. Definir qué simplificación administrativa traerá más bienestar, más cobertura y sostenibilidad de los derechos y prestaciones actuales o las que se generen por los cambios sociales, en las próximas décadas, será el cuarto objetivo. Todo esto dependerá del sesgo político que surja de las elecciones. Por ello la importancia de participar y porque Europa es la solución y no el problema.

Javier Losada es Senador del PSOE y portavoz adjunto de Exteriores