Salvar Pescanova

Manoli Sío Dopeso
M. Sío Dopeso VISIONES

OPINIÓN

No hay mejor auditoría que la que hacen a diario miles de consumidores que compran barritas de merluza o palitos de surimi Pescanova. Una empresa que hace 1.200 millones de caja con un pie en la quiebra y casi todo su antiguo consejo imputado por estafa está demostrando la fortaleza de su marca y su viabilidad, a pesar de una descomunal deuda. Salvar Pescanova no tiene que ser una cuestión de altruismo ni para Damm ni para los bancos. Pero tampoco un mero negocio. En medio están un administrador concursal y un juez con plenas facultades para evitar el desastre. En sus manos está.