Circula uno de esos vídeos por WhatsApp que está haciendo llorar a muchas mujeres que hoy rondan los cuarenta. Son unas imágenes en las que se recupera de golpe la infancia. No falta nada. Están ahí todos los juguetes que tenían nuestras hermanas pequeñas. Es un vídeo sobre a qué jugaban, cómo jugaban y qué televisión veían las generaciones que hicieron la mítica EGB. No hay como la nostalgia, a veces. Del barriguitas a la Nancy. Del maletín de la señorita Pepis a los juegos reunidos. Están, por supuesto, las chuches. Del chicle Cheiw a los Chimos (sí, los morados eran los que mejor sabían y no se le daban a nadie). Está dónde se pasaba el tiempo. En la calle. En la calle y jugando con las amigas. Nada de centros comerciales ni de consolas ni de videojuegos. Ni de móviles. Huevo, pico araña, el brilé y el pañuelo. Es un baño de pasado que sienta muy bien y que se siente mucho. Es una colección de fotos que recuperan a las niñas que todas fueron. Están las series que se veían en familia. No cada uno en una habitación. La casa de la pradera, por supuesto. Cuando Mary Ingalls se quedó ciega. El pegamento Imedio, los libros de texto, el pañuelo, la mariola y por mí y por mis compañeras.