11 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.
El extraordinario lío que se destapó en Pescanova hace casi un año se resolverá (al menos en parte) en unas semanas, con el convenio de acreedores. Se saldrá de este jaleo (porque se saldrá) con una Pescanova distinta. No será el gigante que conoció la gloria al calor de un crecimiento sorprendente, y, ahora ya sabemos, irregular (veremos si también ilegal). Será un empresón, sí, pero más pequeño, y necesariamente saneado. La Pescanova que viene será lo que varios actores quieran: los bancos, que pecaron de un exceso de confianza; los accionistas, atrapados con engaños; el consejo, que está de paso; y algunos inversores (¿?) aprovechados que creen tener delante una ganga.