Del luto al alivio

Carlos Agulló Leal
Carlos Agulló EL CHAFLÁN

OPINIÓN

31 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Dieciséis meses de incertidumbre dan para mucho. Sobre todo en un lugar en el que los obstáculos se han ido tapando con promesas incumplidas durante años y años. Dan para que muchos ciudadanos de buena voluntad pensasen que el compromiso para la construcción de los floteles era otra artimaña más de políticos en campaña. Y dan, cómo no, para que profesionales de la política más marrullera lo utilizasen en esa lucha en el fango que tanto les entretiene, a unos y a otros.

Por fin, con más de un año de retraso, se confirmó la noticia que tanto se esperaba. Y ya se había dicho que no podía ser de otro modo: lo contrario hubiese dejado en un lugar de difícil retorno a quienes protagonizaron esta larga historia de intriga. A Pemex, la cuarta petrolera del mundo, que sabe que la credibilidad vale muchos millones de dólares en los mercados internacionales; a los presidentes de Navantia y Barreras, que pusieron su firma en unos papeles nunca exhibidos públicamente, y sobre todo al presidente de la Xunta, que comprometió no solo su palabra sino la de todo su partido -con gobierno también en Ferrol y buena parte de la comarca- en una operación que, por lo que se vio después, entrañaba bastante riesgo político.

La operación de Pemex apadrinada por Feijoo salva al astillero de Vigo, que estaba moribundo, y supone un balón de oxígeno para el de Ferrol, un parche a un problema de mucho más calado y complejidad. Del luto al alivio. Es momento de saludar la determinación de Feijoo para atraer la atención de Pemex hacia el naval gallego. Y de pedirle que no ceje. Como él mismo reclamó a Navantia, que todos «muevan el culo». O nos hundimos.