Después de leer, día tras día, las múltiples y cambiantes declaraciones de tantos líderes catalanes como parece haber, uno tiene la sensación de que ha entrado directamente en el camarote de los hermanos Marx. O de los hermanos Mas. Porque ya se oye más lo de «y dos huevos duros» que todo lo demás. Desde hace meses intento seguir con atención las manifestaciones del presidente de la Generalitat, convencido de que un día podré afirmar que lo he comprendido. Pero lo que he acabado por entender es que Artur Mas no da más, porque tiene un caos mental tan grande respecto de la independencia que le permite manifestar una cosa y la contraria sin lapsos intermedios.
En mi opinión, la víctima de todo esto está siendo su propio partido, es decir, Convergència Democrática de Catalunya (CDC), que ya no es lo que era, ni parece que exista nadie con una idea clara de lo que quiere llegar a ser. CDC navega entre peñascos y escollos, con un amplio derrame o pérdida de votantes. Todo ello en aras, se supone, de una independencia que constituiría un deseo mayoritario en Cataluña. ¿Se entiende?
Una catalana ilustrada trató de explicármelo hace unos días, y creo que lo logró. Según ella, en la famosa cadena humana que intentó iluminarnos sobre el deseo independentista de los catalanes, la mayoría de los presentes no eran independentistas, sino descontentos con la ubicación de Cataluña en España. «Porque Cataluña -dijo, súbitamente airada- no puede seguir teniendo la consideración de una comunidad autónoma cualquiera. ¿Es tan difícil de entender?». Le respondí que no era difícil de entender, pero que tal vez no era tan fácil de articular, porque -le pregunté- «¿qué fórmula propone usted?». Me miró como si le preguntase una memez y dijo: «Pues una fórmula federal o así». «¿Cuál?», insistí. Ella no lo dudó: «Una fórmula que reconozca el hecho histórico catalán y que no se reproduzca en las otras comunidades autónomas, porque, en este caso, otra vez estaríamos en el punto de partida». Tuve la sensación de que por fin alguien me lo había explicado con claridad. Pero a Mas sigo sin entenderlo.