Eligió mal día José Manuel Soria, ministro de Industria, para echarse una yenka, ese baile de adelante, atrás, izquierda, derecha... Y cambio de ritmo sobre la marcha. Eligió mal día para echar un jarro de agua fría sobre el naval, con 2.000 trabajadores en las calles de Ferrol, que ven esfumarse su futuro y arrastrar a la cuarta área metropolitana de Galicia. Eligió mal día para prometer para los astilleros «una parte de un flotel de Pemex», cuando, dicen, quería decir que se harían «dos floteles en Vigo y Ferrol». Que, comprenderán, no es lo mismo. Y rectificó. Eligió mal día porque sabe que Navantia está a punto de presentar un plan de futuro (¿?) que conllevará una severa reestructuración (por no decir otra palabra, maldita en los astilleros). Eligió mal día Soria. O quizá no. Quizá dijo lo que quería decir. Y cuando lo quería decir. Porque las malas noticias, mejor todas juntas...