19 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.
Un hombre ha aceptado una pena de un año de cárcel (el fiscal pedía tres) por robar en Barreiros un jamón y otros comestibles, valorados en 30 euros. Recibe un castigo infinitamente mayor que quienes cargaron de fuel un ataúd flotante llamado Prestige y que quienes le permitieron navegar. Seguro que la resolución de ambos casos está ajustada a derecho. Pero cuesta entenderlo.