El oxímoron y la Justicia

Xose Carlos Caneiro
Xosé Carlos Caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

«E s hielo abrasador, es fuego helado». He aquí el verso quevediano utilizado para definir el oxímoron: usar dos significados opuestos en una misma expresión. Quevedo nos ayuda cuando peroramos sobre figuras retóricas. Nos ayuda, también, cuando pretendemos mirar la actualidad con ojos escépticos. Él fue el gran escéptico y desconsolado. La actualidad duele, quizá como nunca ha dolido. Nuestra patria es el enojo. Y todo porque la Justicia nos parece arbitraria, improcedente e indebida. Nos parece injusta la Justicia (oxímoron). Ningún gallego, fuera del dogmatismo más imprudente, puede aceptar la sentencia sobre el Prestige. Humilla, ofende, denigra y envilece. Son cuatro verbos que podemos extender en el paño arrugado del presente. En virtud de la impericia, o de la instrucción, o del Código Penal, los ciudadanos observamos cómo el absurdo avanza por las salas que debieran impartir justicia. Duele que haya terroristas que paguen un año o poco más por cada uno de sus asesinatos. Duele ver a violadores y criminales salir con sus mochilas al hombro. Duele que los asesinos se apoyen en el Estado de derecho; ellos, que robaron el derecho primero: la vida. No le pidan a la ciudadanía que crea en la justicia estos días. Yo, y puedo decir que millones de ciudadanos, hemos dejado de creer en ella. Cuando la justicia es injusta ya solo cabe, como en Quevedo, el desconsuelo.