La risa más hiriente

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

23 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Duele, ofende y provoca. Si no fuese porque el lector tiene el sagrado derecho a toda la información, yo propondría que no se publicara esa foto. La risa de esa mujer a la salida de la cárcel de Teixeiro es la dramática réplica a las lágrimas de sus víctimas y de gran parte de la sociedad. Los gestos de victoria de sus acompañantes son la respuesta agresiva a quienes no entenderán nunca cómo todo un Estado ha perdido una batalla legal contra una asesina. Lucir la ikurriña a su salida me pareció la profanación de una bandera, pero indica que se acaba su etapa de reclusa y comienza la fase de su explotación política. Y esa señora ofrecía ayer un mejor aspecto físico que antes de su entrada en prisión.

La mujer de los grandes asesinatos, de los asesinatos masivos, es hoy una persona libre, que ha cumplido condena y recupera sus derechos civiles. Con un detalle que hace jurídicamente poco discutible su libertad: la excarcelación fue adoptada por unanimidad, sin un solo voto en contra, por el pleno de la Audiencia Nacional. El Tribunal de Estrasburgo no ofrecía «ninguna elección», según el informe del fiscal. O libertad o libertad. El resto, desde el llanto a la irritación, se queda en un lamento inútil. El mejor resumen de estas horas es este: se aplicó la justicia europea y se dio una patada a las víctimas.

¿Y ahora qué? Ahora queda por ver si esa mujer es la única beneficiada, como dicen desde el ministro de Justicia al fiscal general del Estado. Queda por ver cuál es el tratamiento «caso por caso» que se anuncia. Queda la amargura, de las víctimas de delitos sexuales, cuyos autores suelen ser reincidentes y cuya excarcelación creará más alarma social entre quienes fueron violadas y sus familias. Y queda una seguridad: quienes han visto prolongada su estancia en prisión por la doctrina Parot irán saliendo poco a poco de las cárceles, tarden más o tarden menos. Ese es el destino, por mucha ingeniería jurídica que se practique, en términos del ministro del Interior. Lo siento: o libertad o libertad.

Y ahora lo importante es que el festival de homenajes que veremos en el País Vasco y Navarra no acobarde a los demócratas, no asuste a las gentes de bien y no convierta en héroes a quienes solamente han sido asesinos. Y lo importante es que esa mujer no se convierta en mito de jóvenes que la quieran imitar, porque es la triunfadora. Y que los medios de comunicación no sigamos recordando lo barato que sale matar. Primero, porque es verdad relativa: aunque sea y nos parezca poco, esa mujer ha pasado la mitad de su vida en la cárcel. Y segundo, porque si creamos esa sensación de impunidad en la sociedad, que no nos quepa ninguna duda: habrá gente fanática dispuesta a matar.